REVISTA EL CAMBIO DICIEMBRE
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COLOMBIA: MANIFESTACIONES SOCIALES, DETONANTES Y GARANTÍAS
Por Comunicación Social publicado 2020-03-10
POR: EVELIN MONTOYA
El año 2019, especialmente su segunda mitad, significó en Latinoamérica el despertar de una democracia que se encontraba somnolienta. Esta democracia se avivó a través de sociedades inconformes con las decisiones de sus respectivos gobiernos, por la carencia de empatía de aquellos mandatarios que no lograron acatar la razón por la cual fueron elegidos, que distorsionaron su papel en los escenarios de poder sin percatarse de que las realidades que dirigen son aún más complejas de lo que su miopía social les permite observar.
La participación democrática implica responsabilidades más allá de la elección de dignatarios, ésta también implica control al ejercicio de sus funciones. Las irregularidades de un Estado contienen cargas compartidas, sus causas y consecuencias no recaen solamente en los hombros de los mandatarios; los mandantes, es decir la ciudadanía, también tienen injerencia sobre sus propios destinos y es imperativa su participación.
Esa es precisamente una característica bonita de las democracias: el asunto de la corresponsabilidad, el asumir las consecuencias de las propias decisiones cuando se vuelven agregadas e influyen en la vida de toda una nación. En este sentido, tomo distancia de las posturas que se encargan de señalar a un gobierno nacional como culpable de los infortunios públicos, y por el contrario, simpatizo con las que son conscientes de que un Estado funciona bidireccionalmente, aquellas que aceptan que tanto quien dirige como quien eligió esa dirigencia desempeñan papeles indispensables para el funcionamiento armónico de todo un país.
Existen tres elementos en común, que a mi parecer, se mezclan con las condiciones reales en las que se enmarcan las protestas actualmente, estos las hacen diferentes, más latentes y complejas que las registradas en siglos precedentes, entre dichos elementos se puede observar una evolución en cuanto a detonantes y garantías: internet, una clase media creciente, mayor cantidad de población juvenil. Existen elementos adicionales a los mencionados, sin embargo observar la naturaleza de las protestas a la luz de tales características permite abrir un debate amplio para su análisis.
Internet se ha consolidado como un legítimo protector de la democracia, esta herramienta ha formado a los primeros ciudadanos globales en la historia de la humanidad, quienes han desvanecido su idea de lo internacional para consolidar la de lo global, por lo tanto lo que sucede en un Estado ya no se queda en ese Estado, en cuestión de segundos es un asunto global y esto ya es una garantía. Es una garantía porque se visibilizan ante el mundo entero los abusos e injusticias que ocurran en medio de las protestas y las ponen bajo la mira de las organizaciones supranacionales, ONG y la comunidad internacional en general. También los efectos positivos de una manifestación social se pueden replicar e incentivar, aunque las realidades sean diferentes es innegable el efecto dominó que ellas tuvieron para América Latina a lo largo del tiempo.
El aumento de la clase media permite, a su vez, que más personas tengan acceso a la tecnología y a las comunicaciones, así, entre otras cosas, se forma un agregado de ciudadanos más activos y atentos a la convocatoria social; un contenido personal digitalizado es público y masificado. Su crecimiento contribuye al incremento de demandas sociales más exigentes con mayor capacidad de influencia. Es una clase que consume más, es más inconforme y exige más. Además es un nivel social con personas nuevas que temen volver a su condición de pobreza y este factor alimenta los reclamos al Estado.
Al paso de las generaciones, se ha visto como la población juvenil ha ido incrementando. En América Latina, si a una concentración cada vez más grande de población joven que demanda desarrollo -a sabiendas de la situación de cada país- no se le satisface sus necesidades básicas y libertades es más vulnerable a caer en la violencia, los disturbios y el extremismo. Por su activismo y visión de progreso los jóvenes han sido unos de los detonantes protagonistas en los movimientos sociales, ellos no se sienten la generación pos algo, los jóvenes de hoy en día son la generación pre algo y exigen cambios que se acomoden a su época, son personas cuya existencia está permeada de liberalismo y la incertidumbre que los inquieta les hace tomar medidas para apaciguarla, observan en el Estado uno de los principales verdugos de su libertad.
Al observar en un caso particular como el de Colombia y hacer un contraste entre el pasado y la actualidad, se pueden ver plasmados dichos elementos que son a la vez tanto detonantes como garantistas.
Viene a mi cabeza, entonces, realizar un recorrido general por un hecho en el cual se evidencia la mutación de las protestas en Colombia en contraste con el paro nacional que se llevó cabo el 21 de noviembre de 2019 y las marchas que le siguieron, La Masacre de las Bananeras que se tuvo ocasión entre el 5 y el 6 de diciembre de 1928.
Para empezar, en esa fecha Colombia era un país en gran porción rural, con una población mayoritariamente de clase baja y claramente no existía internet. La carta de navegación era la Constitución Política de 1886, algo menos garantista que la actualizada Constitución de 1991. En este contexto se desarrolló una de las masacres más dolorosas del país. La matanza fue el desenlace de las protestas de los trabajadores de la multinacional estadounidense instalada en Colombia, United Fruit Company, en Ciénaga, Magdalena.
El 11 de noviembre de ese año 5.000 trabajadores se congregaron frente al edificio de la gobernación de Santa Marta (capital de Magdalena) para protestar de manera pacífica por los abusos a los trabajadores por parte de la compañía; no exigían algo del otro mundo: buenos tratos, pagos justos, honorarios nocturnos y dominicales, vacaciones e incapacidades por enfermedad. La fatiga de ser ignorados los llevó a realizar una huelga general a partir del día siguiente.
El Gobierno Nacional, preocupado por las implicaciones que dicha situación significaba para la economía del país y sus relaciones con EE.UU, comenzó a trabajar en las medidas para frenarla, así que militarizó la zona en la que se llevaba a cabo la huelga. Desde ese día, hasta el 5 de diciembre, se trató de llegar a un acuerdo entre la Gobernación de Magdalena y el Gobierno Nacional para buscar una salida negociada, pero al Gobierno le pesaron más los 30.000cop (aproximadamente 4.340usd en ese año) que a causa de la huelga estaba perdiendo la United Fruit Company por día, que obligar a esa compañía a subsanar las condiciones sociales injustas en las que se encontraban sus obreros.
De manera que ese 5 de diciembre a las 8:00pm se declaró estado de sitio y se expidieron tres decretos que, en primer lugar, obligaba a que se disolviera toda reunión mayor de tres individuos; en segundo lugar, se dispuso a ordenar fuego sobre la multitud si fuese el caso; y, por último, declarar a los protestantes como malhechores, revoltosos e incendiarios.
Transcurrió la noche. Los 3.000 huelguistas que se encontraban en la plaza pública de Ciénaga hicieron caso omiso a los mandatos de dichos decretos y permanecieron en protesta, hasta que a las 6:00am del 6 de diciembre ocurrió el doloroso desenlace. La multitud vociferaba su protesta y el capitán al mando les ordenó dispersarse, aseguró que en caso de no hacerlo ordenaría disparar.
Los trabajadores se negaron a obedecer, y el capitán cumplió su amenaza. ¡fuego! y al cabo de unos segundos la plaza era todo un tendido de cadáveres y huelguistas heridos. Las cifras oficiales datan de 13 muertos y 19 heridos; las reales aseguran más de 1.000 muertos. Esta tragedia pasó prácticamente inadvertida a nivel nacional, tanto así que en febrero se celebraron los carnavales de la región, el país sólo conoció este genocidio hasta agosto cuando Gaitán, un congresista que se oponía al Gobierno, lo debatió.
No hubo internet para globalizar la protesta, la comunidad internacional no se enteró en el momento; los huelguistas no eran jóvenes estudiantes solicitando más presupuesto para educación; pertenecían a una clase baja que al fin de cuentas no tenían nada qué perder porque eran los más expuestos al Estado y vulnerables ante las decisiones del Gobierno Nacional, ellos simplemente demandaban mejores condiciones laborales para subsistir dignamente. Estaban solos a merced del Estado, su protesta era social y pacífica, con fundamentos pero sin garantías.
Condiciones diferentes de las manifestaciones desarrolladas desde el 21 de noviembre del 2019 en Colombia, donde internet, la clase media y la población juvenil llevaban el timón de la situación. Fueron unas protestas de oposición, no de contribución.
Para empezar, las demandas de los marchantes no tuvieron un hilo conductor claro, su mensaje fue disperso y sin liderazgos sobresalientes. Para dar inicio al paro, los estudiantes, grupos indígenas y centrales obreras, aseguraron que protestaban para que no prosperaran dos reformas, que ni siquiera estaban formalmente en la agenda legislativa del país: una reforma pensional y una laboral; también demandaban más presupuesto para la educación a sabiendas de que el destinado en la actualidad ha sido el más alto en la historia del país, 44,1 billones de pesos colombianos (13.551.169.146,67 USD).
En términos generales el país se hallaba estable y las protestas parecieron ser más bien un “copiar y pegar” de las manifestaciones que se venían dando en otros Estados del continente. Este estallido social tomó ventaja a partir de algunas coincidentes circunstancias: la muerte violenta de líderes sociales y un bombardeo del Ejercito Nacional, el 5 de noviembre en Caquetá, contra un grupo de disidentes de las FARC-EP en el que murieron 8 menores de edad. Además, en medio de las protestas, se dio a conocer la muerte de un joven estudiante a manos del ESMAD (policía antimotines de Colombia) lo cual intensificó el ambiente de descontento social.
Este paro nacional, al contrario de la huelga de los trabajadores de las bananeras, poseyó todas las garantías que la tecnología, la Constitución Política de 1991 y las condiciones de la actualidad le pudieron ofrecer; sin embargo, las peticiones quedaron dispersas y sin una causa nítida, la única intención que quedó clara fue la manifestación de inconformidad en contra del Gobierno del actual presidente Iván Duque.
Lo que sucede, es un pugilato de facciones que han venido dividiendo al país desde la firma de los Acuerdos de Paz con la ex guerrilla FARC-EP; Colombia se ha ido convirtiendo, poco a poco y sin que la gente lo perciba, en un país cuya sociedad es pro-gobierno, apática u oposición pero sin criterios valiosos para tomar una postura. De manera que estamos frente a una masificación de opiniones con argumentos acomodados que obedecen, en parte, al papel que juegan las redes sociales.
Lo cierto de todo es que en los hechos ocurridos en medio de las protestas no hay diferencia entre un movimiento ciudadano y uno político, la línea diferencial se desdibuja. Las marchas han reflejado más bien una crisis en la gobernabilidad que una verdadera manifestación por la insatisfacción de necesidades y la demanda por resolverlas.
El paro nacional visibilizó cierto mecenazgo al que la sociedad colombiana está acostumbrada y el miedo de una clase media que salió de la pobreza a volver a ella, miedo alimentado por la opinión sin análisis e irresponsable de varios medios de comunicación y usuarios de redes sociales influenciados por alguna de las inclinaciones populistas que se disputan su hegemonía en el país. No se puede negar la existencia de una ineficiente redistribución de ingresos, ni los gastos burocráticos innecesarios que desembocan en corrupción, pero la democracia, economía y libertades de Colombia no estaban estancadas; existían problemas que, como función del Estado se estaba tratando.
Ha sido un paro nacional polémico, un paro que no refleja en su totalidad la realidad social del país, fue más bien la refracción de su situación política. Puede parecer contradictorio, pero un punto a favor de la ola de protestas que se desarrollaron en Colombia fue la multitudinaria convocatoria que hubo, la cual dio una percepción de unidad y hermandad, lastimosamente una inmensa cantidad de personas que salieron a las calles ni siquiera sabían por qué lo hacían.
Las protestas no deben ser el primer mecanismo de presión para que el Gobierno tome buenas decisiones o subsane las que ha tomado mal, la participación democrática por parte de la sociedad se necesita plenamente, debe ser constructiva e incontaminada de intereses partidistas o particulares.
Si se asumen las responsabilidades que cada rol implica, es posible asegurar que las protestas y las manifestaciones públicas que se han intensificado en toda América Latina no carecen de sentido, porque sería incoherente, y más para una región como ésta, que tales procesos sean el recurso de emergencia sin antes haber agotado las demás opciones democráticas de participación, elección y control.
No basta con manifestarse en contra de algo, las manifestaciones deben ser propositivas para que valgan la pena, y las propuestas de las que van cargadas deben estar, indudablemente, en coherencia con las realidades y contextos según sus demandas.
Cada agregado de ciudadanos que ha salido a marchar en los diferentes países del continente tiene definidas intenciones en defensa de sus intereses y satisfacción de necesidades, cada manifestación ciudadana ha tenido algún detonante que llevó la paciencia de las personas al tope y les hizo movilizar, esto es democracia siempre y cuando su valor sea, repito, propositivo.
Dicho esto, cabe reconocer que cada particularidad de las protestas sociales es válida e importante para los destinos democráticos, pero los ciudadanos no deben olvidar su carga en la responsabilidad del asunto frente al que se manifiestan. Mi posición siempre será, concordando con la del profesor argentino, José Emilio Graglia, la de que los ciudadanos son los primeros destinatarios, pero también los partícipes necesarios de las decisiones públicas, tal como bien lo expresa Friedman (2010)
La gente tiene una idea equivocada de desarrollo: piensa que su país es pobre y que los gobernantes, o cualquier otro grupo, son ricos, pero no porque haya fracasado y no haya sabido promover la educación, la innovación, el Estado de derecho y es espíritu emprendedor, sino sólo porque alguien está robando el dinero (…) y privando al pueblo de lo que es suyo. Muchas veces la gente tiene razón, alguien está robando, y entonces esa gente empieza a pensar que para ser prósperos lo que tienen que hacer es frenar a los que están robando, no construir una sociedad, ladrillo a ladrillo, sobre los cimientos de una mejor educación, de un Estado de derecho, de innovación y empresas sanas.
Así las cosas, está clara la parte de responsabilidad de la sociedad civil respecto a las realidades de un Estado; que insisto, no se trata de culpables, sino, de responsables, la democracia cambia conforme las sociedades cambian. Ante todo, en una democracia, nuestra primera empresa es ser ciudadanos.
REFERENCIAS
Friedman, T. (2010). Caliente, Plana y Abarrotada. (N. Petit & A. Carantoña, trads.). Barcelona : Editorial Planeta.
ACERCA DEL INSABI
Por Comunicación Social publicado 2020-03-10
POR: JOSÉ LUIS PÉREZ CASTILLO Y ALEXANDRA DANIELA CID GONZÁLEZ
Los Movimientos Sociales han emergido a lo largo de la historia por múltiples razones, entre las cuales están los excesos de quienes detentan el poder, la desigualdad y sobre todo, la falta de justicia. En este sentido, podemos recordar que México se erigió como nación a partir de un movimiento social: el de la Independencia, y que cien años después, un México convulso vivió la Revolución de principios del siglo XX, la cual dio paso con regularidad a movimientos de distinta índole, tales como los intelectuales surgidos en los años treinta, caracterizados por la decepción de la etapa revolucionaria, algunos de los cuales habían sido parte de la gestación intelectual de la lucha de prensa revolucionaria antiporfirista; impulsores del racionalismo educativo (como José Vasconcelos, Vicente Lombardo Toledano y Antonio Caso, que propagaron el libre pensamiento y la defensa de las ideas de los Flores Magón)[1]; y la misma generación de 1915, formada por jóvenes intelectuales mexicanos que en ese contexto, fundaron el Partido Acción Nacional.
Es así que la lucha por los derechos sociales, políticos, económicos y culturales de la ciudadanía han sido impulsados desde actores y organizaciones políticas nacidas de la sociedad y para la sociedad como lo es Acción Nacional, así como las que han enarbolado organizaciones campesinas, obreras o sindicalistas por mencionar algunas.
Ahora bien, esta sucesión de movimientos sociales ha variado en su forma, algunos han tenido manifestaciones pacíficas y otros radicales o violentas. Lo cual está estrechamente relacionado con los avances socioeconómicos, democráticos y políticos. Al respecto, resulta fundamental la consideración que hace María Guadalupe Moreno González, quien afirma que los movimientos sociales no obstaculizan el desarrollo de un país, sino que, contrario a la criminalización por parte del imaginario social, contribuyen al crecimiento de la ciudanía[2].
Es así, que la ciudadanía consciente de los retos a los que se enfrenta, se organiza a partir de realidades locales para buscar su transformación. Ejemplo de ello lo podemos ver en lo ocurrido a partir de 2011 en la comunidad rural indígena de Cherán, Michoacán, que se ha convertido en uno de los símbolos más descollantes de la posibilidad de resistir a la violencia de los cárteles de la droga y a la deforestación del territorio a través de la reconstrucción de una organización comunitaria autónoma. Movimiento que construye su éxito sobre la unidad de la comunidad, la solidaridad local y estrategias basadas en la movilización legal[3].
Pudiéramos decir entonces que los grandes movimientos del Siglo XX en México iniciaron así, a partir de ciudadanos que se organizaron en resistencia para transformar realidades: el pensamiento de los hermanos Flores Magón y la huelga en las minas de Cananea fuertemente reprimida, como antecedentes de la Revolución, la Ley Calles y la la opresión a los derechos de ejercer la religión de manera libre, como detonante del movimiento cristero, y las décadas de lucha de las mujeres por el reconocimiento de su ciudadanía, el derecho a votar y ser votadas y la igualdad de derechos constitucionales.
Podemos recordar también el navismo en resistencia civil pacífica al cacicazgo y al autoritarismo surgido en el San Luis Potosí de los años cincuentas y la feroz lucha por la democracia de Manuel J. Clouthier Maquío ante el claro fraude electoral de 1988.
Los estudiantes por su parte han constituido movimientos recordados por su resistencia a la represión, opresión y al autoritarismo, basta recordar lo sucedido en Tlatelolco en 1968, en uno de los momentos más dolorosos del siglo pasado y que representó un parteaguas en el despertar de la conciencia colectiva.
Recordemos también el movimiento zapatista y la guerrilla impulsada por el EZLN que en 1994 se pronunció por la defensa de los derechos indígenas, la democracia, la libertad, la justicia y en contra del neoliberalismo; y la transformación en el país a partir del avance democrático que representó la alternancia en el poder lograda en el año 2000.
En esta oleada de protestas sociales ininterrumpidas desde la revolución del México contemporáneo, podemos identificar las múltiples que en este México posmoderno se fortalecen día a día, como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad encabezada por el poeta Javier Sicilia, el movimiento estudiantil #YoSoy132, la respuesta social a la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa, el estallido de las autodefensas, el movimiento provida, el que está a favor de los derechos de la comunidad LGBTTTI, la lucha permanente de las mujeres contra la violencia de género y aquellos que se organizan en torno a la defensa de las instituciones democráticas de este país como Chalecos México y el Observatorio Ciudadano, por mencionar solo algunos.
Los movimientos sociales han evolucionado, pero mantienen los mismos detonantes, la falta de justicia social, la lucha entre los que ejercen el poder y los que no lo tienen y cuando el dialogo no se ha establecido o no se ha dado respuesta a las demandas sociales. En una complejidad de demandas común en todas las regiones del mundo en las que el estado se ha visto rebasado para dar respuesta a grandes sectores de la sociedad, pueblos despojados de sus tierras, explotación de recursos naturales, la ausencia clara del respeto a la dignidad de la persona humana y la inseguridad[4].
Ante la fragilidad democrática que vivimos en el país, amenazada por la continuidad de vicios del antiguo régimen, actos de corrupción, debilitamiento de las instituciones y organismos autónomos, el ejercicio del gasto público en dadivas y el exceso en el uso del poder del ejecutivo federal han contribuido en la perdida de la confianza en la misma, se extiende la oportunidad del fortalecimiento de la democracia y las libertades a partir del factor común que ha provocado los grandes cambios en el país: la ciudadanía organizada.
En este sentido, las nuevas circunstancias tecnológicas potencian el alcance de los movimientos, y es que, gracias a ellas, un problema local se puede convertir en nacional e internacional, potenciando su impacto, conectando actores de diferentes latitudes y pluralizando así la voz de quienes se manifiestan en protesta.
«La dimensión ciudadana está en la naturaleza social, comunitaria, de la persona, y sólo puede cumplirse comunitariamente, socialmente. No se realiza en la dispersión sino en la vinculación»[5]. Manuel Gómez Morín
Ejemplo de ello son las marchas realizadas por Chalecos México que, en 2019 pudieron escalar su movimiento a nivel nacional e internacional gracias a las redes sociales, por medio de las cuales realizaron convocatoria abierta a quienes coincidieran con sus demandas (respeto a los derechos humanos, reconocimiento de los derechos políticos, un sistema legal que objetivamente garantice el ejercicio de ambos, las políticas del gobierno federal, entre otras), logrando reunir a miles de personas en diversas ciudades de manera simultánea para manifestarse marchando.
«…quien ejerce el poder tenga también la responsabilidad de respetar y garantizar los derechos de quienes disienten con él. Donde no hay convivencia de mayorías con minorías, donde no se respetan los derechos políticos y humanos y todos los miembros de la comunidad, no hay democracia»[6]. Manuel Gómez Morín
Los movimientos sociales como interlocutores o como expresión directa de la sociedad civil siempre entablaran una relación directa con el Estado, llegando incluso, a pesar de una posible acción violenta del Estado sobre el a incidir en el mismo, son la manifestación de la sociedad civil ante la sociedad política.
Para concluir, recordamos lo que afirmó Adolfo Christilieb Ibarrola:
«Hacen oposición democrática los ciudadanos que integran los partidos políticos que agrupan a quienes no comparten las tendencias políticas de un gobierno o consideran inadecuadas las medidas que el poder poner en práctica para la solución de los problemas de la nación».
Lo cual tiene absoluta vigencia en un momento de la historia de nuestro país, donde nuestra democracia se pone en riesgo a base de continuas decisiones que merman las Instituciones de este país, y la lucha histórica de miles de ciudadanos que dieron su vida por la democracia y las libertades. Por lo que la función de oposición democrática exige, no solo a los partidos políticos y a sus actores, sino, a ciudadanas y ciudadanos, conformar una alianza que permita, como hemos visto a lo largo de este brevísimo recuento, resistir para transformar, al ser contrapeso real ante el autoritarismo y la opresión y construir así, la patria que anhelamos en la que el acceso a la seguridad, la salud, la justicia y las libertades sean una realidad no solo para esta generación, sino también para las venideras.
[1] Caloca, Eloy LA CONDICIÓN MEXICANA POSMODERNA: UN NUEVO CONFLICTO ¿SER MEXICANO, SER POSMODERNO Y MEXICANO, O SER POSMEXICANO?. Razón y Palabra [en linea]. 2008, (62), [fecha de Consulta 18 de Febrero de 2020]. ISSN: 1605-4806. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=199520738015
[2]Moreno González, M. G. (enero-abril de 2014). Movimientos sociales y desarrollo en México contemporáneo. (U. A. México, Ed.) Espacios Públicos, 17(39), 93-104. doi:ISSN: 1665-8140
[3] Artículo de Opendemocracy.net “Movimientos Sociales en México:raíces locales, luchas globales” Recuperado de https://www.opendemocracy.net/es/movimientos-sociales-en-m-xico-ra-ces-locales-lucha/ el 28 de enero de 2020.
[4] Aguilar García, F. J. (2019). Los movimientos sociales en la vida política mexicana (Primera Edición ed.). (I. d. Sociales, Ed.) Ciudad de México, México, D. F. , México: Universidad Nacional Autónoma de México. doi:isbn: 978-607-30-1569-1
[5] Informe de la Convención Nacional, México, D. F. 25 de febrero de 1949.
[6] Fundación Rafael Preciado. (2012). Antología: Ideas Fuerza. Ciudad de México: FRPH.
AMNISTÍA EN MÉXICO ¿LA LEY QUE PROTEGE A DELINCUENTES?
Por Comunicación Social publicado 2020-03-10
POR: JOSÉ SALVADOR MENDOZA HERNÁNDEZ
“La paz no sólo consiste en poner fin a la violencia o la guerra,
sino a todos los demás factores que amenazan la paz,
como la discriminación, la desigualdad, la pobreza”.
Aung San Suu Kyi
El 11 de diciembre de 2019 con 285 votos a favor, 144 en contra y 19 abstenciones se aprobó la Ley de Amnistía en la Cámara de Diputados y fue turnada al Senado para su estudio, dictamen y aprobación. La misma contiene diversas disposiciones que violentan el Estado de Derecho, situación que fue denunciada por la bancada Panista en el Congreso de la Unión a través de su vocero, Fernando Herrera Ávila, quien afirmó: “López Obrador no entiende que la amnistía es para casos de excepción, no para quienes han causado daño a la sociedad. Con el grave problema de inseguridad que hoy enfrentamos, es inconcebible que se quiera beneficiar a los que venden droga cerca de las escuelas, centro de diversión o en las colonias populares. Además, busca proteger a quienes bloquean las vías de comunicación como carreteras”.
La palabra amnistía proviene del griego Αμνηστία (olvido), que presenta una forma similar a la palabra amnesia, privación del recuerdo, pérdida de memoria.
Es pertinente hacer una acotación en cuanto a la diferencia entre amnistía e indulto, ya que ambas figuras persiguen la misma finalidad, (la extinción de la acción penal y las sanciones impuestas), sin embargo, el indulto es una prerrogativa del representante del poder Ejecutivo por el que en un caso concreto, se perdona, atenúan o suspenden condicionalmente las consecuencias jurídicas de una condena penal ejecutoriada, por otro lado, la amnistía es una facultad que posee el poder legislativo y tiene como efecto la anulación retrospectiva de la responsabilidad jurídica anteriormente determinada.
Hablando de manera general, la amnistía es un instrumento legal que ordena el olvido oficial de una o varias categorías de delitos, aboliendo, o bien los procesos comenzados o aquellos que han de comenzar. En México existen 2 antecedentes de leyes de amnistía, la primera fue publicada en el año de 1978 (y abrogada en 2015) por la cual se favorecía a las personas en las que se hubiera ejercitado la acción penal por los delitos de sedición o por que hubieran invitado, instigado o incitado a la rebelión o conspiración por parte de grupos con el propósito de alterar la vida institucional del país.
En este contexto es pertinente recordar que en las décadas de los años 60´s y 70´s, se vivió lo que muchos historiadores llamaron «Guerra Sucia», la cual se caracterizó por medidas de represión militar y política que buscaban disolver la oposición del partido hegemónico.
Por otro lado, el 22 de enero de 1994, durante el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Amnistía (misma que sigue vigente), a raíz del levantamiento armado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, y tras las mesas de dialogo que sostuvo el Gobierno Federal con el grupo armado se concedió amnistía a favor de todas las personas en quienes se ejercitó acción penal en su contra, por delitos de violencia suscitados entre el primero de enero de 1994 al veinte del mismo mes y año en ese Estado.
Por otro lado, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha expresado que:
«El derecho Internacional y la Política de las Naciones Unidas no se oponen a las amnistías en sí mismas, sino que fijan limites a su alcance permisible. Se ha reconocido que las amnistías pueden desempeñar una función valiosa en poner fin a conflictos armados, reconciliar a comunidades divididas y reestablecer los derechos humanos, a condición que no otorguen inmunidad a las personas responsables de genocidio, crímenes de lesa humanidad crímenes de guerra, o violaciones manifiestas a los derechos humanos» (ACNUDH, 2009, 44.)
De acuerdo al Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH), existen tres tipos de leyes de amnistía que se clasifican en
- Benéficas: Son Leyes que el DIDH considera como medidas legislativas que benefician la eficacia en el Goce de los Derechos Humanos.
- Violatorias: Leyes que absuelven a violadores de Derechos Humanos promovidas por un régimen, con la intención de beneficiar a los propios integrantes del régimen gubernamental; también conocidas como: «auto – amnistía».
- Excepcionales: Son aquellas que a pesar del mal que producen al absolver a violadores de Derechos Humanos, se consideran necesarias para crear condiciones de paz, o una vez logrado este, para favorecer la reconciliación Nacional.
Aunado a lo anterior, los criterios de la Corte Internacional de Derechos Humanos han establecido un conjunto de principios básicos que permiten evaluar la incompatibilidad de proyecto de amnistía con el derecho internacional. Los cuales determinan si la ley de amnistía propuesta va en contra de los criterios internacionales en materia de derechos humanos. Por lo que una ley de amnistía es impermisible si cuenta con las siguientes características:
1.- Impide el enjuiciamiento de personas que puedan resultar penalmente responsables de crímenes de guerra, genocidio, crímenes de lesa humanidad o violaciones graves de derechos humanos, incluidos los delitos que afecten concretamente a la mujer y a la violencia de género.
2.- Interfiere con el derecho de las víctimas a un recurso efectivo, incluida la reparación del daño, o limita el derecho de las víctimas y las sociedades a conocer la verdad acerca de las violaciones los derechos humanos y derecho humanitario.
El 13 de Septiembre de 2019 se remitió a la Cámara de Diputados la “Iniciativa de Decreto por el que se expide la Ley de Amnistía propuesta por el titular de del Ejecutivo Federal”, después de días de discusión, el 11 de Diciembre del año 2019, fue aprobada en lo general y en lo particular por la Cámara de Diputados, el dictamen que expide la ley de Amnistía, por lo que se envió al Senado de la Republica en carácter de Cámara Revisora, quienes llevarán a cabo el mismo procedimiento de estudio, discusión y aprobación seguido por la Cámara de Origen, sin que hasta la fecha haya sido resuelta.
¿Cuál es el contenido de la ley?
Se establece la extinción de las sanciones penales ahí descritas, a favor de las personas a las que se les haya ejercitado o pudiere ejercitarse la acción penal ante los tribunales del orden federal. Sin embargo, la ley contempla que las posibles personas a quienes pueda beneficiar esa ley deberán cumplir las siguientes condiciones:
- Que no sean reincidentes respecto del delito por el que están solicitando la amnistía.
- Que no hayan sido condenadas por los delitos de privación de la vida a otra persona, por delitos contra la integridad personal o secuestro, cuando se provoque lesiones graves con secuelas permanentes o hayan utilizado en la comisión del delito armas de fuego.
- Que no se encuentren vinculados a proceso penal, dentro de los delitos que contempla el artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o que hayan cometido delitos graves del orden federal.
Lo más controversial de la iniciativa es que uno de los delitos susceptibles de la ley, son los delitos contra la salud, pues menciona que las personas que se encuentren en situación de pobreza, o de extrema vulnerabilidad por su condición de exclusión y discriminación, así como por estar discapacitados de manera permanente o, cuando el delito se haya cometido por indicación de su cónyuge, concubino o concubina, pareja sentimental, así como quienes haya sido obligados por un grupo de la delincuencia a cometer el delito, pueden solicitar la protección que ampara este proyecto de ley.
Sin embargo, esto puede resultar contraproducente para la seguridad del Estado, ya que se puede beneficiar a narcomenudistas que se pueden posicionar dentro de los extremos de la multicitada ley, para que sus conductas delictivas queden impunes, lo que conlleva a pensar que no se está beneficiando a las “buenas personas” sino todo lo contrario, a la delincuencia organizada.
Siguiendo con la misma línea, el dictamen prevé que se otorgue inmunidad a personas que cometan el delito de robo simple y sin violencia, siempre que no amerite pena privativa de la libertad de más de cuatro años, este tema también es muy polémico ya que desde el punto de vista de la sociedad, el robo es una de los delitos que más se cometen día tras día, y en virtud del clima de inseguridad que se vive actualmente en nuestro país, complementado con la falta eficacia de la policía, varios ciudadanos han adoptado el método de hacerse justicia por su propia mano, denominado comúnmente como “linchamiento”, parece ser que la aprobación de la ley en vez de resolver lo anterior, lo agravaría mas, lo anterior en virtud de que sería una salvedad más por la que los delincuentes no serían sancionados por el delito cometido, lo que generaría una muy fuerte desconfianza en las instituciones de por si desgastadas, del Estado Mexicano.
Dentro de este contexto, el gobierno federal pretende establecer una ley que si bien es cierto, cuenta con los principios rectores del Derecho Internacional en cuanto al contenido de una Ley de amnistía, lo cierto es que dentro del ámbito de la competencia nacional, es plausible que los legisladores federales contemplen la no incorporación de las fracciones que se mencionan a supra líneas, pues el actual presidente pretende beneficiar a las personas que realicen las conductas ilícitas más comunes en territorio nacional, sin punibilidad alguna, lo que vulnera seriamente la estabilidad social, la seguridad jurídica y sobre todo la tranquilidad de la ciudadanía.
Es por ello que se espera que la Cámara de Senadores al momento de discutir el dictamen reconsideren lo establecido por el artículo 1 fracción II, pues en ella se establece la extinción de la acción penal por los delitos contra la salud, lo cual no puede entenderse sino como un mecanismo para proteger a la delincuencia, cuando lo que este país necesita es que no haya impunidad, que haya justicia.
FUENTES Y REFERENCIAS:
CIUDADANÍA Y LUCHA: BREVE ATISBO A LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DEL MÉXICO CONTEMPORÁNEO AL POSMODERNO
Por Comunicación Social publicado 2020-03-10
POR: JOSÉ LUIS PÉREZ CASTILLO Y ALEXANDRA DANIELA CID GONZÁLEZ
Los Movimientos Sociales han emergido a lo largo de la historia por múltiples razones, entre las cuales están los excesos de quienes detentan el poder, la desigualdad y sobre todo, la falta de justicia. En este sentido, podemos recordar que México se erigió como nación a partir de un movimiento social: el de la Independencia, y que cien años después, un México convulso vivió la Revolución de principios del siglo XX, la cual dio paso con regularidad a movimientos de distinta índole, tales como los intelectuales surgidos en los años treinta, caracterizados por la decepción de la etapa revolucionaria, algunos de los cuales habían sido parte de la gestación intelectual de la lucha de prensa revolucionaria antiporfirista; impulsores del racionalismo educativo (como José Vasconcelos, Vicente Lombardo Toledano y Antonio Caso, que propagaron el libre pensamiento y la defensa de las ideas de los Flores Magón)[1]; y la misma generación de 1915, formada por jóvenes intelectuales mexicanos que en ese contexto, fundaron el Partido Acción Nacional.
Es así que la lucha por los derechos sociales, políticos, económicos y culturales de la ciudadanía han sido impulsados desde actores y organizaciones políticas nacidas de la sociedad y para la sociedad como lo es Acción Nacional, así como las que han enarbolado organizaciones campesinas, obreras o sindicalistas por mencionar algunas.
Ahora bien, esta sucesión de movimientos sociales ha variado en su forma, algunos han tenido manifestaciones pacíficas y otros radicales o violentas. Lo cual está estrechamente relacionado con los avances socioeconómicos, democráticos y políticos. Al respecto, resulta fundamental la consideración que hace María Guadalupe Moreno González, quien afirma que los movimientos sociales no obstaculizan el desarrollo de un país, sino que, contrario a la criminalización por parte del imaginario social, contribuyen al crecimiento de la ciudanía[2].
Es así, que la ciudadanía consciente de los retos a los que se enfrenta, se organiza a partir de realidades locales para buscar su transformación. Ejemplo de ello lo podemos ver en lo ocurrido a partir de 2011 en la comunidad rural indígena de Cherán, Michoacán, que se ha convertido en uno de los símbolos más descollantes de la posibilidad de resistir a la violencia de los cárteles de la droga y a la deforestación del territorio a través de la reconstrucción de una organización comunitaria autónoma. Movimiento que construye su éxito sobre la unidad de la comunidad, la solidaridad local y estrategias basadas en la movilización legal[3].
Pudiéramos decir entonces que los grandes movimientos del Siglo XX en México iniciaron así, a partir de ciudadanos que se organizaron en resistencia para transformar realidades: el pensamiento de los hermanos Flores Magón y la huelga en las minas de Cananea fuertemente reprimida, como antecedentes de la Revolución, la Ley Calles y la la opresión a los derechos de ejercer la religión de manera libre, como detonante del movimiento cristero, y las décadas de lucha de las mujeres por el reconocimiento de su ciudadanía, el derecho a votar y ser votadas y la igualdad de derechos constitucionales.
Podemos recordar también el navismo en resistencia civil pacífica al cacicazgo y al autoritarismo surgido en el San Luis Potosí de los años cincuentas y la feroz lucha por la democracia de Manuel J. Clouthier Maquío ante el claro fraude electoral de 1988.
Los estudiantes por su parte han constituido movimientos recordados por su resistencia a la represión, opresión y al autoritarismo, basta recordar lo sucedido en Tlatelolco en 1968, en uno de los momentos más dolorosos del siglo pasado y que representó un parteaguas en el despertar de la conciencia colectiva.
Recordemos también el movimiento zapatista y la guerrilla impulsada por el EZLN que en 1994 se pronunció por la defensa de los derechos indígenas, la democracia, la libertad, la justicia y en contra del neoliberalismo; y la transformación en el país a partir del avance democrático que representó la alternancia en el poder lograda en el año 2000.
En esta oleada de protestas sociales ininterrumpidas desde la revolución del México contemporáneo, podemos identificar las múltiples que en este México posmoderno se fortalecen día a día, como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad encabezada por el poeta Javier Sicilia, el movimiento estudiantil #YoSoy132, la respuesta social a la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa, el estallido de las autodefensas, el movimiento provida, el que está a favor de los derechos de la comunidad LGBTTTI, la lucha permanente de las mujeres contra la violencia de género y aquellos que se organizan en torno a la defensa de las instituciones democráticas de este país como Chalecos México y el Observatorio Ciudadano, por mencionar solo algunos.
Los movimientos sociales han evolucionado, pero mantienen los mismos detonantes, la falta de justicia social, la lucha entre los que ejercen el poder y los que no lo tienen y cuando el dialogo no se ha establecido o no se ha dado respuesta a las demandas sociales. En una complejidad de demandas común en todas las regiones del mundo en las que el estado se ha visto rebasado para dar respuesta a grandes sectores de la sociedad, pueblos despojados de sus tierras, explotación de recursos naturales, la ausencia clara del respeto a la dignidad de la persona humana y la inseguridad[4].
Ante la fragilidad democrática que vivimos en el país, amenazada por la continuidad de vicios del antiguo régimen, actos de corrupción, debilitamiento de las instituciones y organismos autónomos, el ejercicio del gasto público en dadivas y el exceso en el uso del poder del ejecutivo federal han contribuido en la perdida de la confianza en la misma, se extiende la oportunidad del fortalecimiento de la democracia y las libertades a partir del factor común que ha provocado los grandes cambios en el país: la ciudadanía organizada.
En este sentido, las nuevas circunstancias tecnológicas potencian el alcance de los movimientos, y es que, gracias a ellas, un problema local se puede convertir en nacional e internacional, potenciando su impacto, conectando actores de diferentes latitudes y pluralizando así la voz de quienes se manifiestan en protesta.
«La dimensión ciudadana está en la naturaleza social, comunitaria, de la persona, y sólo puede cumplirse comunitariamente, socialmente. No se realiza en la dispersión sino en la vinculación»[5].
Manuel Gómez Morín
Ejemplo de ello son las marchas realizadas por Chalecos México que, en 2019 pudieron escalar su movimiento a nivel nacional e internacional gracias a las redes sociales, por medio de las cuales realizaron convocatoria abierta a quienes coincidieran con sus demandas (respeto a los derechos humanos, reconocimiento de los derechos políticos, un sistema legal que objetivamente garantice el ejercicio de ambos, las políticas del gobierno federal, entre otras), logrando reunir a miles de personas en diversas ciudades de manera simultánea para manifestarse marchando.
«…quien ejerce el poder tenga también la responsabilidad de respetar y garantizar los derechos de quienes disienten con él. Donde no hay convivencia de mayorías con minorías, donde no se respetan los derechos políticos y humanos y todos los miembros de la comunidad, no hay democracia»[6]. Manuel Gómez Morín
Los movimientos sociales como interlocutores o como expresión directa de la sociedad civil siempre entablaran una relación directa con el Estado, llegando incluso, a pesar de una posible acción violenta del Estado sobre el a incidir en el mismo, son la manifestación de la sociedad civil ante la sociedad política.
Para concluir, recordamos lo que afirmó Adolfo Christilieb Ibarrola:
«Hacen oposición democrática los ciudadanos que integran los partidos políticos que agrupan a quienes no comparten las tendencias políticas de un gobierno o consideran inadecuadas las medidas que el poder poner en práctica para la solución de los problemas de la nación».
Lo cual tiene absoluta vigencia en un momento de la historia de nuestro país, donde nuestra democracia se pone en riesgo a base de continuas decisiones que merman las Instituciones de este país, y la lucha histórica de miles de ciudadanos que dieron su vida por la democracia y las libertades. Por lo que la función de oposición democrática exige, no solo a los partidos políticos y a sus actores, sino, a ciudadanas y ciudadanos, conformar una alianza que permita, como hemos visto a lo largo de este brevísimo recuento, resistir para transformar, al ser contrapeso real ante el autoritarismo y la opresión y construir así, la patria que anhelamos en la que el acceso a la seguridad, la salud, la justicia y las libertades sean una realidad no solo para esta generación, sino también para las venideras.
[1] Caloca, Eloy LA CONDICIÓN MEXICANA POSMODERNA: UN NUEVO CONFLICTO ¿SER MEXICANO, SER POSMODERNO Y MEXICANO, O SER POSMEXICANO?. Razón y Palabra [en linea]. 2008, (62), [fecha de Consulta 18 de Febrero de 2020]. ISSN: 1605-4806. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=199520738015
[2]Moreno González, M. G. (enero-abril de 2014). Movimientos sociales y desarrollo en México contemporáneo. (U. A. México, Ed.) Espacios Públicos, 17(39), 93-104. doi:ISSN: 1665-8140
[3] Artículo de Opendemocracy.net “Movimientos Sociales en México:raíces locales, luchas globales” Recuperado de https://www.opendemocracy.net/es/movimientos-sociales-en-m-xico-ra-ces-locales-lucha/ el 28 de enero de 2020.
[4] Aguilar García, F. J. (2019). Los movimientos sociales en la vida política mexicana (Primera Edición ed.). (I. d. Sociales, Ed.) Ciudad de México, México, D. F. , México: Universidad Nacional Autónoma de México. doi:isbn: 978-607-30-1569-1
[5] Informe de la Convención Nacional, México, D. F. 25 de febrero de 1949.
[6] Fundación Rafael Preciado. (2012). Antología: Ideas Fuerza. Ciudad de México: FRPH.
LUTO NACIONAL
Por Comunicación Social publicado 2020-03-10
POR: ALEXANDRA DANIELA CID GÓNZALEZ
Ayer mi esposo me dijo que revisando el Facebook había tres imágenes seguidas de alerta ámber por niños y niñas desaparecidos, una de ellas de la misma ciudad en la que vivimos. Luego, abrí el twitter y me encontré con tres más de mujeres y hombres a los que sus familias buscaban, todo en un lapso de cinco minutos.
Tenemos dos niñas, alegres, divertidas y con un amor inmenso por la vida. Nosotros, nos hemos acostumbrado ya a vivir a la defensiva, si salgo sola con ellas, le aviso a mi esposo en todo momento a donde vamos y le mando mi ruta en WhatsApp para que vea en tiempo real donde estamos, al llegar a un lugar, me siento de frente a la puerta para ver quién entra y localizo las rutas de evacuación más próximas; procuro no salir de noche, ni con ellas, ni sola; les damos incontables recomendaciones sobre no irse con extraños y qué hacer si alguien quiere llevárselas, donde están los límites que alguien puede tocar en su cuerpo y nos esforzamos en construir confianza con ellas para que sepan que pueden decirnos si alguien les hace algo que las haga sentir incómodas y les reiteramos que siempre les creeremos; repasamos con ellas su nombre, teléfono y dirección, y cada día, hacemos una oración para que crezcan sanas, seguras y felices.
No puedo decir que nuestra vida familiar gira alrededor de la violencia o su prevención, procuramos que se enteren lo menos posible de lo que pasa en el entorno al respecto, nos esforzamos en que vivan su infancia sin preocupaciones y en protegerlas y que tengan las herramientas para saber reaccionar ante una posible situación que las ponga en peligro.
Y no es solo por lo que día a día vemos en las noticias o en nuestras redes sociales, es por lo que hemos vivido, por lo que las mujeres más cercanas a nosotros han vivido, por las lagrimas que hemos tenido que secar, cada uno en lo particular a lo largo de su vida, a alguna niña o mujer a la que han violentado y le han quitado la esperanza y la alegría por la vida.
Es por esas historias, que se cuentan en medio del llanto, que no se publican, que no salen en los medios, que nadie sabe, pero que nosotros sí, que hacemos todo lo que esté en nuestras manos para que nuestras niñas nunca tengan que contar algo así.
La primera vez que escuché a alguna amiga decir que había sufrido abuso, aunque por supuesto no sabía que se llamaba así, tenía 8 años. Ninguna de las tres que estábamos en esa escalera escuchando la historia sabíamos qué significaba, solo sabíamos que era algo que le dolía y le hacía sentir mal como, si de alguna manera, fuera su culpa.
A partir de ello, han sido no una, ni dos, ni tres veces las que de una manera muy cercana he sabido las heridas que causa en alguien la violencia en todas sus formas, especialmente la sexual. Son heridas físicas y psicológicas que afectan todas las áreas de su vida por muchos años, por no decir toda la vida, y que requieren de mucha ayuda para poder sanar. Son heridas compartidas que no solo las sufre quien ha sido víctima, sino además, quien sabe su dolor.
Y esto es relevante porque la violencia escala, el acoso y hostigamiento se convierten en abuso y violación, las palabras se transforman en golpes y estos en muerte.
Es absolutamente cierto que la violencia en este país es un absurdo y que tenemos vasta experiencia en ella. Nuestra historia se cuenta a base de las guerras y, en el siglo pasado y principios de este, marcan capítulos especialmente relevantes, episodios dolorosos como las desapariciones forzadas, la represión y asesinato de estudiantes, ejecuciones cotidianas por delincuentes organizados y en solitario, en situaciones tan tristes, como la que me entero en este momento en que escribo, de que un primo de mi mamá llamado Pablo fue asesinado al intentar robarlo (es el segundo asesinato por este motivo en mi familia) y un pequeño llamado César, de cinco años, fue encontrado por su misma familia semienterrado bajo un árbol tras meses de búsqueda, todo hoy, mientras el tema en las familias y en las redes son los brutales feminicidios de Ingrid y Fátima. Esta es la desgarradora realidad en la que vivimos, ante la que nos enfrentamos todos los días y que desde hace mucho, nos supera.
En este contexto nacional, hay una violencia, la violencia de género, que tiene su origen en una concepción cultural arraigada y que marca una profunda diferencia con las demás formas de violencia que se padecen día a día. Comprenderla nos acerca un paso más a poder eliminarla de raíz.
La violencia de género se manifiesta cuando hay una concepción de que el cuerpo de la mujer es un objeto o un algo del que se puede disponer con fines sexuales o de demostración de poder; que la mujer por alguna razón tiene una condición de inferioridad y que su sumisión es esperable. Es una violencia que se sostiene, por decirlo de alguna manera, en una base ideológica de discriminación, que busca nulificar la dignidad, desprecia su libertad y en el caso más extremo, su vida. Esta forma de pensar, consciente o no, es la que se encuentra detrás de los diferentes tipos y modalidades de violencia de género, especialmente, en la feminicida. Por ello se dice, que se muere por el solo hecho de ser mujer.
El Código Penal Federal establece con claridad cuáles son las circunstancias que se consideran para determinar si el asesinato a una mujer fue por razones de género, es decir, un feminicidio. Algunas de ellas son que la víctima presente signos de violencia sexual, que se le hayan infringido lesiones o mutilaciones degradantes, que su cuerpo sea expuesto o exhibido en lugar público, entre otras.
Por lo que, para poder erradicar la violencia en este país, hay que irse a las causas de cada una y buscar entonces, soluciones de fondo. Es por ello que es importante hablar de la violencia de género, de la violencia feminicida, no porque las mujeres menospreciemos la vida de los hombres, también tenemos esposos, padres, hijos, amigos y sabemos que toda vida humana tiene dignidad y debe respetarse. La lucha por la vida y por la paz es por todas y por todos, y el legítimo anhelo de una vida sin miedo y sin violencia de género no significa que se minimice la lucha por erradicar todas las violencias.
Ahora bien, la realidad es que la violencia no es un asunto de estadística ni de cifras, las cuales son bien conocidas (México es el país que genera 60% de la pornografía infantil[1] y el primero que la consume, cada día 7 niños y niñas desaparecen, 2720 en los últimos trece meses[2], se estima que cuatro de cada diez mujeres mayores de 18 años sufrieron algún tipo de violencia sexual durante el segundo semestre de 2019. Es decir, más de 6 millones de víctimas por acoso, hostigamiento, abuso, intento de violación y violación y hubo en promedio 10 feminicidios diarios[3]). La violencia es un asunto que afecta la vida de las personas, más allá de posturas políticas o ideológicas. En la última década ha dejado 23,000 niños y niñas huérfanos por feminicidio[4], parejas desoladas, madres y padres con el alma desgarrada, sin posibilidad de salir adelante pues, ¿cómo se vive después ante el cruel asesinato de alguien a quien se ama? ¿Cómo se reconstruye una familia? ¿Cómo se reconstruye un país inundado de sangre?
La conversación pública sobre los crímenes de violencia de género ha tocado todas las aristas posibles y en mucho, creo que ha tocado fondo. Se ha centrado en el repudio, no a los feminicidios, sino a las manifestaciones de protesta, se condenan las pintas a los muros y monumentos, se parodia y toma a juego lo que para muchas es un himno de resistencia (El violador eres tú), se defienden y atacan a priori figuras políticas y sus posicionamientos del tema, se desdeñan los cuestionamientos al respecto y se toman a la defensiva, como si el centro de todo esto, fuera el futuro político de quienes están ahora en la responsabilidad de tomar acciones para su erradicación.
¿Dónde creo que debiera estar el foco de la atención y discusión pública? En el acceso a la justicia, en el acompañamiento y apoyo a las víctimas, en la no revictimización, en el fomento de una cultura de paz y respeto a la libertad y dignidad de las mujeres, en crear condiciones que permitan tener acceso a una vida segura, en políticas públicas eficientes, en que la alerta de género funcione…
Por otro lado, también creo que en la discusión pública debe haber un espacio para recordar con respeto a cada víctima de feminicidio. Cuando se dan únicamente cifras, se despersonaliza y pareciera que los números fueran abstracciones sin rostro, sin afectos, sin nombre.
Exijamos justicia por cada víctima que se ha tenido que convertir en sobreviviente de abusos sufridos en silencio, por cada Dulce, Gaby, Elizabeth, Araceli, María, Christina, Alejandra… por todas aquellas que denunciaron y no han encontrado justicia. Recordemos con amor a Fátima, Ingrid, Mitzy, Karla y Karla Pontigo, Mayra, Luz, Patricia… Exijamos justicia en su memoria, gritemos con toda la indignación que llevamos dentro.
Busquemos cambiar la cultura violenta en este país y asegurémonos como sociedad que nunca tengamos que salir a una marcha a pedir justica por nuestras hijas.
#NiUnaMás #NiUnaMenos
#JusticiaParaTodas
#ParoNacional
[1] Paradigma. (10 de 02 de 2020). Paradigma, un nuevo camino. Obtenido de https://www.paradigma.live/2020/02/10/mexico-produce-el-60-por-ciento-de-pornografia-infantil-del-mundo/
[2] Noticieros Televisa. (19 de 02 de 2020). Televisa News. Obtenido de https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/que-es-como-funciona-alerta-amber/
[3] Guarneros, F. (16 de 02 de 2020). Excelsior. Obtenido de https://www.excelsior.com.mx/opinion/fabiola-guarneros-saavedra/niunamas/1364370
[4] Subizar, P. (14 de 08 de 2019). El País. Obtenido de https://elpais.com/internacional/2019/08/08/mexico/1565299789_217540.html
DECÁLOGO DE LÍDER Y EQUIPOS HUMANISTAS
Por Comunicación Social publicado 2019-12-21
POR: MARÍA DE LOS ÁNGELES DUEÑAS NAVA
Decálogo del Líder Humanista
«El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad».
Warren Bennis.
Warren Bennis.
El ejercicio de un liderazgo eficaz implica una enorme responsabilidad, sin importar si es en la familia, la comunidad vecinal, grupos de influencia social, empresas, asociaciones, instituciones o cualquier otro ámbito. Demanda actitudes, aptitudes y una carga enorme de virtud. Pareciera que se exige un perfil tan brillante que no existe, pero con estudio, compromiso y vocación de servir, podemos construir y fomentar liderazgos que hagan la diferencia en los diferentes espacios sociales. Así, la trascendencia de sus resultados podrá venir por consecuencia.
He tenido la oportunidad de participar en el Diplomado de Alto Liderazgo Político organizado por Red de Universidades Anáhuac y la Red de Acción Ética-Política. Dentro de él, desarrollamos un proyecto en que, partiendo de las reflexiones y contenidos revisados en las clases, construimos propuestas para formular un Decálogo del Líder Humanista, es decir, un listado de preceptos elementales que permitan convertir a jefes y ejecutores de proyectos en auténticos liderazgos trascendentes. Con gusto comparto con usted, lector de estas líneas, las ideas que me parecen esenciales.
- Sé el Líder que soñaste.
Los proyectos requieren personas que los lleven a cabo. Las ideas sólo se transforman en hechos si pasan por las manos de alguien que las impulse. Para ello, deberás determinar el modelo ideal de líder que deseas alcanzar y establecer el camino que debes recorrer para ello. Ese camino sólo podrás recorrerlo a través de tu experiencia personal, que deberás nutrir con información, estudio y capacitación. Pon especial cuidado en tu proceso formativo, porque esto te ayudará a superar las dificultades y enfrentar las áreas de oportunidad.
- La Fuerza de la Convicción.
Para ejercer el liderazgo se requiere un fuerte marco de referencia donde se integren armónicamente los principios que deseamos proponer, defender e impulsar en nuestra sociedad. Debes determinar los principios humanos que te serán esenciales para mantenerte firme en tus determinaciones. Para evitar que alguna de tus decisiones te agravie, evita componentes meramente ideológicos y substitúyelos por valores y virtudes trascendentes que puedan hermanarte con tus afines y tus adversarios por igual. Centra tu esfuerzo en la justicia.
- Conocimiento Íntimo y del Entorno.
Explora todo el tiempo tu conciencia. Deberás hacerlo al comienzo de tu proyecto para armonizar tu plan con tus principios y para conocer tus alcances, capacidades, miedos y debilidades. También deberás leer apropiadamente el mundo que te rodea para identificar las oportunidades y riesgos que ofrece a tus proyectos. Hazlo periódicamente para ir actualizando tus ideas, corrigendo deficiencias y fortaleciendo acciones exitosas. El conocimiento que tengas de los integrantes del equipo que te respalda es vital.
- Escuchar es Atender.
Abrir los oídos es abrir el corazón. No sólo representa oír las palabras que emiten los demás. Es necesario que abras tu corazón a la experiencia de los demás, para tomar su lugar e interpretar la realidad en la que viven. Eso significa sentir la alegría y el dolor de los demás en la propia persona, lo que te concederá la posibilidad de entender y hacer lo que te corresponda en su momento. Así te convertirás en el vínculo entre las necesidades y las respuestas que estén a tu alcance. Escucha también las correcciones y las críticas, incluso las de tus enemigos. Escucha con atención y en el momento necesario a tu equipo. Habrá errores en el camino, pero si escuchas podrás corregirlos con éxitos.
- La Vocación de Servir.
Una de las características principales del líder es el servicio a los demás. Hacerlo de forma mecánica produce resistencias insalvables. Se requiere pasión para ejercer esta responsabilidad, esa entrega dará sentido trascendente a tu trabajo y te brindará la energía y la alegría necesarias para pasar los momentos amargos y para disfrutar la cotidianidad del día a día. Evita la parafernalia protocolaria y la enervante sensación de mandar autoritariamente. La humildad, el respeto y la honradez te ayudarán a mantener viva tu pasión por servir. Asume sólo aquellas responsabilidades para las que tengas conocimiento y capacidad.
- Armados de la Verdad.
Nuestro primer compromiso debe ser con la verdad. Si nuestros proyectos se sirven de ideas que no son verdaderas o de acciones que la desacreditan, construiremos cualquier cosa menos un liderazgo humanista. Es necesario rechazar frontalmente la mentira, especialmente la que se usa como discurso. Solo así construirás una coherencia fuerte entre tu decir y tu hacer, que permita que nadie dude de tu palabra. Respeta tus compromisos cumpliéndolos escrupulosamente y no asumas aquellos que están fuera de tu alcance. Haz que la verdad sirva a tus propósitos informando periódicamente al público de tus acciones.
- Pensamiento Estratégico.
La especialización permite hacer estratégicos nuestros proyectos. Elige un tema específico que puedas desarrollar en tu trabajo con tu perfil y con tu talento. Determina tu misión, visión, objetivo general y específicos. Establece metas y plazos y desarrolla programas de acción específicos. Reúne todo de forma ordenada en un plan de trabajo y esmérate en cumplirlo usando las herramientas de organización que les sean más asequibles a ti y a tu equipo. Evalúa periódica y sistemáticamente tus acciones y resultados. Corrige errores y sé flexible e innovador. Sírvete de la experiencia de tu equipo y capacítalo continuamente. Si estas acciones te conducen a lograr los objetivos, entonces estás caminando en la dirección correcta, pero si no es el caso, elabora planes alternativos que te permitan trazar nuevas rutas para conseguir tus objetivos e incluso evalúa si esos objetivos son idóneos. Cuestiónate eficazmente, pide ayuda y consejo, pero toma tu propia decisión y asume responsabilidades.
- Comunicación como Vinculación.
Es necesario en todo momento tener la capacidad de comunicar nuestras ideas. En un mundo donde el lenguaje está lleno de imágenes y sonidos y donde todos se comunican al tiempo creando un ruido ensordecedor, tenemos que conseguir comunicarnos de forma eficaz por encima de nuestras barreras cotidianas, incluyendo al interior de tu equipo, escucha con paciencia. Nuestras ideas deben encontrar un medio para transmitirse y contar con la adecuada carga emotiva para impactar en la conciencia de nuestros semejantes. Ser receptivos nos ayudará a identificar formas eficaces para transmitir. Construye una imagen creíble, a partir de tu naturaleza sin aspavientos. Comunica de forma que se construyan vínculos y aléjate de una visión estrictamente mercadológica. No vendas ideas, transmite la capacidad que tienes de construir a través de tus ideas. La comunicación más eficaz se construye desde la horizontalidad y la proximidad. Protege tu imagen cuidando tus hábitos y conducta y de tu equipo.
- Sentido y Motivación.
En estos días, nos volvemos piezas de maquinaria. Para reconstruir nuestra humanidad, recuerda todos los días, y recuérdale a quienes les rodean, los fines últimos y trascendentes que buscas con tus acciones. Ello te facilitará devolverle el sentido trascendente a las acciones que realizas e inyectará de motivación tu trabajo. No te prives de las emociones que encuentres en tu cotidianidad, úsalas para aumentar la energía y el gozo que se pierden en la rutina, agradece y reconoce. Cuando acuses síntomas de desgaste, acude a las fuentes esenciales de tu pensamiento, a los lazos de hermandad de tu equipo y al cariño de tu familia para que te recuerden por qué estás aquí luchando.
- La Hermandad del Equipo.
El liderazgo ofrece con frecuencia la oportunidad de conformar equipos de trabajo y en otras de insertarte a un grupo ya establecido. Si puedes conformarlo, elige siempre a los mejores por capacidades, perfil, formación, personalidad y experiencia. Deberás establecer lazos con tu equipo para conseguir fines trascendentes, por lo que es necesario que quienes te acompañen compartan contigo principios y pensamiento para evitar resistencias internas. Aplica tus recursos económicos y humanos con sensatez y mesura para que tiendan al cumplimiento de los resultados más eficaces. Una vez que esté conformado tu equipo, fortalécelo, profesionalízalo y ayúdalos a ganar sus propios espacios de responsabilidad para que tus principios y objetivos se fortalezcan en diferentes ámbitos. Cuida, además, el esencial equilibrio entre la vida familiar y el trabajo tuyo y de tu equipo. No dejes que el proyecto pase por encima de sus familias o la tuya propia. El tiempo pasa rápido.
Decálogo de Líder y Equipos Humanistas
“Ningún hombre que quiera hacerlo todo solo o llevarse todo el crédito por hacerlo, será un buen líder.”
Andrew Carnegie
A partir de estas reflexiones, quedé plenamente convencida de que, de la misma forma en que éste instrumento delinea el perfil de un buen líder, es necesario proponer un perfil de equipo ideal, pues no hay liderazgo sin equipo. La sinergia entre estos dos elementos es clave para conseguir resultados exitosos, por lo que yendo más allá de la meta inicial quiero aportar proponiendo el Decálogo para el Líder y Equipos Humanistas.
- Somos Equipo.
La responsabilidad del liderazgo exige equipos confiables, de principios comunes a todos, capaces, preparados, proactivos, innovadores y comprometidos con los fines trascendentes. El equipo fortalece al líder, lo ayuda en sus tareas, protege su integridad y minimiza riesgos. El líder empodera al equipo y crea lazos de confianza.
- Construyan diariamente lazos de confianza, compañerismo y colaboración entre todos, evitando favoritismos. Cada integrante del equipo tiene una historia de la que este momento comparten una y sería bueno procurar que esta etapa sea una de las mejores para todos. Aunque nadie es indispensable, ni siquiera el líder, el humanismo enseña que toda persona es valiosa, conseguirán los objetivos de formas más humanas, únicas e irrepetibles.
- Coincidir en los principios y valores brinda identidad, pertenencia y trascendencia al equipo. Es una conexión intangible que cohesiona a los integrantes y favorece la unidad, especialmente en momentos difíciles. Se hace necesario buscar las coincidencias.
- El mejor equipo. La capacitación y actualización del equipo convienen sean permanentes. Los integrantes del equipo deben tener la oportunidad de tomar ciertas decisiones y el líder debe respáldalas. Acompáñate de ellos en momentos complicados y privilegia su apoyo y asesoría. Asume el peso de las equivocaciones y comparte el mérito de los logros.
- Los mejores equipos son multidisciplinarios. Es importante que cada integrante identifique las cualidades y expertise de personal y de cada compañero. Las funciones y responsabilidades se distribuirán conforme a encargos de estructura. El líder evita en todo momento a los aduladores y rechaza el ambiente de lisonjas, da una orientación horizontal al trabajo y la comunicación. Escucha pacientemente todas las opiniones e ideas y analiza la información que provee el equipo. Pondera todos los elementos y toma las decisiones estratégicas para evitar riesgos adicionales.
- Inclusión.
Para la construcción de los proyectos se hace necesario escuchar todas las opiniones. Realizar la planeación con objetivos realistas y medios pertinentes coincidiendo a cada paso del proceso. En conjunto establecer metas, términos, procesos de evaluación y adecuar la estrategia con los posibles errores, omisiones o imposibilidades para retomar el rumbo. Nunca olvidar que el líder debe proveer de lo necesario para la implementación.
- Retroalimentación y comunicación.
Es vital dar prioridad a la comunicación en tiempo real y evitar dejar pasar los detalles. El líder debe escuchar pacientemente al equipo cuando soliciten consultas, dudas y resolver para agilizar seguimientos y respuestas. En cada etapa de los proyectos es conveniente escuchar comentarios y asignar y asumir responsabilidades de seguimiento y siempre esclarecer dudas tanto del equipo como del líder. No dejar por entendido el mensaje sin verificarlo.
- Es indispensable en todo equipo la disposición y la capacidad de asumir tareas de manera proactiva, incluyendo aquellas que no les hayas asignado pero que resulten esenciales o que surjan como imprevistos. La eficiencia de un equipo se visualiza claramente cuando todos buscan colaborar y apoyarse.
- Éxito.
Celebrar en equipo los éxitos, los aciertos y los resultados positivos. Es un hecho que fortalece y motiva. En el líder recae la responsabilidad de reconocer el valor de colaboración. “Nosotros” es más importante que el “yo” en un liderazgo humanista.
- Trascendencia
Un liderazgo humanista y un equipo capaz producen resultados que dan pauta al mejoramiento interno y del entorno, y se convierten en ejemplo para otros. Transmitan su experiencia, impulsen equipos y lleven esta forma de trabajar a otros espacios.
Este Decálogo busca la trascendencia de sus acciones, de sus ideas y pensamientos, sólo de esa forma podremos en algún momento aspirar al éxito que trasciende, y sólo será útil si lo ponemos al servicio de nuestros ideales humanistas.
Me comparte mi maestro Alejandro Landero que el Liderazgo Humanista requiere mucha Virtud, entonces pues, caminemos construyendo esa Virtud.